Es improbable e ilógico que hace casi justo un año, y un poquito más, a finales de Mayo del año pasado, te estuviera dedicando mi última entrada de este blog, y pensándote a miles de kilómetros... Como ahora sólo que desde otro continente. Desvelada sin dormir para ver si te conectabas y respondías algún mensaje de Whatssapp que otro... Como ahora sólo que con otra luna... Contando las horas para volver a verte y usando palabras argentinas que yo jamás usé ni usaba ni uso en mi vida.... Pero sólo lo hacía por acercarme a ti... Qué ridiculez como si yo tuviera que hablar otro idioma para que me entendieras... Siendo la misma lengua, y tan distante. La verdad vine al blog a escribir paparruchas de desamor, amor propio y ego. Pero me he llevado una sorpresa al ver esa entrada del blog donde ni yo misma me reconocía, la realidad es que hablo de mí y de ti al mismo tiempo, como si fueras tú quien me la escribiera. Qué absurdo, insinuar que una poesía es linda porque le gustaría que se la dedicasen. Como si yo pudiera autodedicarme poesía!!!! Y encima digo me gustas como 800 veces.... Creo que estaba bastante claro.... A veces nos empeñamos en gritar las cosas cuando no hay por qué, cuando las cosas ya están claras de más, y quien no lo quiere escuchar es porque se hace el sordo y quien no desea verlo es porque se hace el ciego. Yo te quería. Y te he querido. Pero a qué precio. ¿A montarme en colectivos de 30 pesos? ¿o entrar y montarme sin pagar? No voy a jugar más a ese juego de cobardes, en el que nos sentamos y esperamos que algo pase... No. Voy a tomar las riendas de esta historia y voy a pedir lo que quiera en el bar, si no puedes pagarlo lo siento, yo no tengo que mirar detrás. Ya está bien de no hacer lo que a uno le da la santa gana, de mirar todo el rato al lado y procurar que el otro no se esté incomodando... ¿A cuento de qué? ¿No ser libre y sufrir? ¿qué me puede aportar? Hoy quiero la ensalada de cangrejos, el cocktail de mariscos y un buen salpicón pa remojar, y no voy a pedir perdón ni voy a mirar atrás. Este es mi sitio, quiero vivir mi vida, pedir gambas, armar una fiesta, volar a 4 ciudades en un mes, llamar a la puerta de mi amigo para decirle "te quiero!!! Te extrañaba tanto" y no tener que aguantar nada más, de ningún flaco de carácter que arruine mi felicidad. ¿Sabes qué? Te puedes montar en ese colectivo, lleno de flores y destellos, porque yo ya lo probé, y a mi esos viajes me dan mareos. Cuando llegues llámame, tal vez yo esté al otro lado de la cordillera, llena de un sol apacible y unas palmeras, tal vez me de la risa, cuando suba la marea, y te vea bajar, de ese colectivo, viejo y con problemas de motor. Ya no es tan nuevo, huele a colonia de viejo de los domingos, a whiskey barato y a domingo podridi de resaca. Ya no es tan bonito ni tan azul, la chapa se despintó con el sol... Estos meses ya vi, que prefiero el barco, el tren o el avión. Ya no me gusta viajar en colectivo.
